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CONSEJOS PARA PASAR LA ITV

Para pasar correctamente la ITV, es necesario cumplir una serie de requisitos, pero no son acciones que conllevan grandes quebraderos de cabeza, si no todo lo contrario si el vehículo ha pasado correctamente sus revisiones y mantenimiento periódicas.
Cuando te presentes en la estación, deberás intentar controlar los siguientes consejos, que pueden llegar a ser los problemas más comunes:
  1. Llevar toda la documentación. Para poder superar la revisión periódica, se debe presentar la Tarjeta de Inspección Técnica del vehículo y el Permiso de Circulación. Además, la estación comprobará que tu coche tiene un seguro en vigor. (En este último trámite, la propia estación lo comprobará telemáticamente, aunque siempre es conveniente llevar el recibo del banco, para evitar posibles problemas).
  2. Visión correcta a través del parabrisas. Si dentro del campo principal de visión (luna delantera) hubiese cualquier rotura y se ha extendido, formando una grieta en el cristal, los inspectores podrían llegar a considerarlo como defecto grave, por lo que siempre es necesario haber corregido cualquier fallo.
  3. Alumbrado. Dentro de este apartado, es donde normalmente siempre se producen más fallos, tanto leves como graves. Es necesario siempre comprobar el estado de todas las luces e intermitentes, su posición de alumbrado, su intensidad y su buen funcionamiento.
  4. Paragolpes correctamente anclados. Es necesario controlar que todos los paragolpes estén bien sujetos y no lleves o presentes ningún borde cortante. Este puede ser un fallo que directamente haga considerar la revisión negativa.
  5. Matrículas. Deben estar bien ancladas, no deben contener números borrosos y no deben estar dobladas por ningún lado. Igualmente, tal y como ocurre con los paragolpes, si presentasen un borde cortante, provocaría que no se pasase correctamente la revisión.
  6. Retrovisores. Es un elemento fundamental y necesario para pasar la ITV, por lo que si no están bien sujetos, están rotos o directamente no existiesen, se consideraría negativo.
  7. Limpiaparabrisas. Lo ideal es acudir con los limpiaparabrisas en buen estado y líquido en el depósito. Para ello, como se comprobará su correcto funcionamiento durante la revisión, es bueno llevar el vehículo limpio, para no producir ningún daño y ver que todo su proceso es correcto.
  8. Neumáticos. Su medida debe coincidir con la que aparezca homologada en la ficha técnica, su banda de rodadura debe tener una profundidad de más de 1.6 mm y no debe presentar cortes o deformaciones. Los neumáticos son fundamentales en el correcto mantenimiento del vehículo y algo indispensable para proporcionar una mayor seguridad a los propios conductores.

¿CUÁLES PUEDEN SER LOS DEFECTOS GRAVES MÁS COMUNES EN UNA REVISIÓN?

Los fallos de alumbrado y señalización encabezan el listado de faltas graves que pueden dejarte con un resultado negativo en la ITV. Fallos en la luz de marcha atrás, de cruce, en los intermitentes, luces sin homologar, llevar un número no reglamentario de luces...
A continuación, aparecen los problemas en el
motor y los frenos: a veces una o más ruedas no frenan, otras tienen una eficacia de frenado menor del 50%, y también pueden llegar a la ITV con alguna rotura, válvulas defectuosas o perdiendo líquido en algún tubo.

Es bastante habitual los fallos en la carrocería: aristas vivas o cortantes, las cerraduras y bisagras en mal estado, la presencia de óxido o perforaciones que afecten partes sensibles del vehículo, partes cortantes, puntiagudas o que se puedan desprender en el habitáculo.

Uno de los defectos muy graves que pasan con cierta frecuencia son los fallos al identificar el vehículo, ya sea porque la matrícula esta adulterada o en malas condiciones, o porque el número de bastidor no coincide con el de la documentación, o porque se ha manipulado o puede no leerse.

Quizás es menos frecuente, pero no por eso debemos olvidar, posibles fallos en el depósito de combustible (un depósito mal fijado al bastidor o defectuoso, o con los conductos en mal estado), en el eje y sus fijaciones, en la dirección, las suspensiones, si se llevan cinturones sin homologar, antirreglamentarios o con las fijaciones defectuosas, si el parachoques puede desprenderse porque no está bien fijado, si las lunas y cristales tienen fisuras o roturas que reduzcan la visibilidad del conductor, o si no están homologados o rotos.

Si cumples con las revisiones periódicas que todo vehículo debe mantener a lo largo de su vida, todos estos aspectos pueden ser fáciles de solucionar, e incluso no tienen porque llegar a producirse, y por tanto, pasar una ITV puede ser hasta un proceso sencillo.